Los espejos y la cópula son abominables porque multiplican el número de hombres.
Jorge Luís Borges, o Bioy, o quién sabe…
Aquella noche no sería una cualquiera. Sabíamos que jamás íbamos a tener otra igual. Al menos a mí no se me ha podido olvidar, aunque a veces dude de sí pasó realmente o sólo fue otro producto cruel de mi imaginación fustigada por la distancia.
Lo cierto es que en muchas ocasiones celebro ese día como si se tratase de un aniversario, a pesar de que no sea una fecha de esas señaladas. ¿Acaso hoy y mañana y ayer no lo fueron también?
Pero sabes que mi memoria es más selectiva que el olfato de un sommelier, y los retazos que me han ido sobrando son tus piernas, unas medias con un solo zapato, subiendo por las escaleras mostrando apenas tus bazas, tus juegos tramposos atentando indiscriminadamente contra mi libido. Darte la vuelta como quien no quiere la cosa para dejarme contemplar esa, aquella, esta imagen imborrable de una gota de sudor resbalando, traicionera, por tu espalda, remontando tu nalga izquierda mientras ascendías otro peldaño.
La habitación: la misma. Las sábanas: las de casi siempre. La luz: la de las velas premeditadas. Tus pies: los de antes y ahora. Tus labios: los que quise y estarán endulzando mi boca. Tu sexo: mi sexo.
Si no fuera una locura, diría abiertamente que te amo. Si no estuvieras tan lejos a lo mejor lo sentirías. Volver a decir Creo, quiero, puedo confiar en que lo que fue, será, en lo por venir y por olvidar.
Cuando me harte de buscar, encontraré. Estoy casi seguro. Cuando estés segura de que encontraste, tal vez sea cuando te mires, como esa noche, al espejo, y veas que mi reflejo no está justo tras de tí, que aunque mis manos estén aferradas a tus senos y mi boca mordiendo tu cuello, estoy simplemente dentro, y que hay días en los que me escapo para andar por los tejados de la vida e interpretar algo parecido a un ser humano.
Así que, cierra los ojos y mírame directamente como cuando, antes y pasado mañana, nos resucitábamos con cada olor, con cada buenos días, y dejemos por esta noche, más que sea y otra vez, el por qué, como la primera y penúltima vez.