Bueno, la vida esta llena de Posibilidades, de Afirmaciones y Negaciones de nuestra Identidad, de Exclusiones e Inclusiones, y quizás no sea tan importante el Tiempo como el Lugar o el Modo, y menos aún la Cantidad frente al Deseo; o sea, que aunque siempre verdaderamente queramos o creamos ser el centro del universo, el ombligo del mundo, no somos más que palabras, Verbos que ejecutan una acción usando como Sujetos un cuerpo prestado por unos pocos años, y no reconocemos que sin un verdadero complemento, sin un miserable Adverbio, nuestras acciones son tan sólo movimientos absurdos y sin sentido.
Probablemente, muchos nos hemos tenido que convencer de que somos los mejores buenoyqué. Demasiados se proclamarán mártires y los menos, dioses. Pero ¿acaso no somos todos iguales?
Únicamente nos diferenciamos en los momentos determinados por el aquí o el allí, el ayer o el mañana. Pero, desde la cuna a la tumba perseguimos el mismo fin, nos hacemos preguntas similares y, finalmente, nos engañamos con idénticas mentiras; nos confesamos, incluso, de pecados parecidos y nos sentimos igualmente apasionados.
Y, sin embargo, nos empeñamos en creer, no solamente que somos distintos y además especiales, sino que existe alguien como diseñado a nuestra medida. Evidentemente, todo esto es gratuito, o sea, que no cuesta nada imaginar, y ojalá fuera real, pero lo cierto es que jamás ha sido así; hasta hoy; por mucho que lo deseemos, nunca la hemos encontrado, hasta ahora. Claro que, evidentemente, todo esto no es más que una hipótesis que se refuta, efectivamente, con un simple beso. Porque tu presencia es ineluctable.