Un día de estos —o una noche cualquiera— va a dejar de dolerme el corazón, y entonces ¿qué será de ?

   Una noche de estas —cualquiera o aquella— no conseguirás dormir; te darán las tantas, te vendrán tantos recuerdos que terminarás por pensar o volver a sentir. Y entonces ¿qué va a ser de ti?

   Claro que, si ya coincidimos una vez, es igual de imposible que volvamos, que lleguemos, que seamos y que no nos encontremos. Y entonces ¿qué será de nosotros?


Entonces, justo entonces, ni antes ni después sino justo es ese preciso momento espero estar igual de alerta, con las mismas ganas de bailar acompasadamente al ritmo que, sin saberlo, fue creado para y por nosotros.

   Sabes que me da rabia el tener que dar explicaciones que nadie entendería. Igual que detesto saberlo todo, casi todo; todo menos lo que de verdad importaba. Sentir, nuevamente, la tristeza, como si alguna vez esto se hubiera parecido a cualquier cosa vivida. Como si los precedentes sirvieran de algo. Como si la experiencia fuera la madre, la puta madre de la vida.

   Un día de estos, una noche cualquiera voy a dejar de pensar que ya no te quiero.

   Una noche de estas, algún día, vas a oír mi nombre y no sentirás nada.

   Estaremos muertos. Habríamos sido felices como fuimos.

   Ojalá vivamos mil años y el olvido sólo dure novecientos noventa y nueve.