Colorín colorado, y el que no se ha escondido, tiempo ha tenido.
Ya va siendo hora de empezar por el final y de terminar de una maldita vez con las absurdas despedidas. Ni el fuego purificador nos ayudará a enjugar las lágrimas ni los trapos sucios a deconstruir la realidad con los cachitos desperdigados de tantos platos rotos.
Claro que, siempre es más reconfortante que mamá venga con la leche con colacao a la camita, y te cuente la historia de siempre, y te empeñes en creértela. Y que papá sea el hombre de la casa, y dios el centro del universo, y el maestro siempre tenga la razón. Es tan jodido pensar por uno mismo…
Caperucita era una guarra, eso lo sabemos todos. A lo mejor el lobo era un «oso», tan peludito, con esas orejitas, tan gay. Y no hacía más que desempeñar su papel en la obra como buenamente sabía, como le habían enseñado según las tradiciones.
Peter pan pam pam… Campanilla… la pinche Wendy… Más puntos suspensivos? Los niños perdidos eran una maldita secta, una logia secreta con el único fin de hacernos olvidar que todos tenemos un garfio en cada mano. Por suerte, la buena educación, los colegios de pago, el FMI, y la paradoja de la democracia siempre ayudan a la hora de buscar mil y una excusas con que justificar el asesinato continuado del ser. Perdone que le clave el puñal, no soy mala, simplemente me dibujaron así.
Alicia el producto de un supuesto pedófilo y una hija de la gran… sociedad, con billete de ida y vuelta a la ficción. Al menos alguien se atrevió a mirar a través del espejo y sirvió de excusa perfecta para algún jazzman.
Es la historia interminable. Voy a usar mi libreta de papel reciclado en la que, hace ya (tanto?) tiempo empecé a tomar apuntes de mi vida. Mi diccionario para entenderte y entenderme. Está practicamente en blanco, y se puede reescribir, y borrar tantas veces como sea necesario.
Lo bueno es que es reutilizble de verdad. Puedes empezar pro el principio, por le final, o in media res. Puedes empezar diciendo Y fueron felices y comieron perdices, o terminar escribiendo Había una vez…