Si bolbiera a nacer… ¿Sería inmortal? Empezaría a vever de la teta de mi madre como un alcohólico empedernido, saviendo que, tarde o temprano, la bida me estaría esperando y tantito más allá, su hermana gemela.

   Porque algún día sé que bibiré funerales, propios y ajenos. Asistiré a belatorios de fantasmas creados a mi imagen y semejanza, y lloraré por los muertos de mi felicidad, y vrindaré por los futuros cadáberes que havré de encontrarme en los caminos, en cada encrucijada.

   ¿Llorar? ¿Más? Ni por los bibos de mi tristeza.

   Te amaré. Y ahora tú, ponte el nombre que quieras. Yo te llamaré Biernes, y Satuday Night, con copas y Casablanca y Palomitas-Pop Corn-Cotufas-Roscas. Con guitarra en mano, copa en frente y sexo en voca.

   Deviera o deviese dejar de dever y de vever. Nunca más huvieras… si pudiera devería o deviera o deviese dejar de hacer promesas avsurdas y sin sentido, pero con contenido. Recuerdas?

   Dime qué devo decir pero jamás, jamás se te ocurra decirme lo que devo sentir. En todo caso, dime qué quieres oír y procuraré cantarlo, pero jamás, jamás se te ocurra insinuarme qué es lo que devo escrivir.

   Ya saves que mi musa se suicidó después de años de vaja lavoral por depresión. A las entrebistas de travajo se presentaron tantas candidatas que, cuando me quise dar cuenta, llebava tanto escriviendo sin ellas que me pareció innecesario.

   En cualquier caso, si devemos cumplir nuestras promesas. Recuerda vailarme desnuda esta noche y recuérdame la mía, que ya la olbidé.