Crisis, What Crisis?
¿Conocen a alguien tan masoquista que, sin tener nada que ver con ese mundillo, se preocupe de saber como va la bolsa, el Ibex35, el NasDaq y su puta madre? Pues bien, sepan que existe ese tipo de personas; al menos una, y soy yo.
Porque a pesar de que no me gusta nada el dichoso mundo en el que vivimos, creo que hay que estar medianamente informado de las cosas que pasan para poder combatirlas, y la única forma que conozco de luchar contra la injusticia es la cultura y, por lo tanto, la información.
Me gusta, y es una forma de hablar, saber cuanto gana un banquero, por ejemplo y poder vomitar cuando leo que en España un 18% de la población se considera pobre, según los cálculos establecidos por los ricos.
El otro día decía Cándido Ménez, Secretario General de UGT, que los gobiernos, con las pinches medidas de choque para paliar la crisis y recuperar la confianza perdida en los mercados, lo que están haciendo es un socialismo para ricos. Me parece una definición perfecta.
Esto viene a ser algo así como cuando los padres le compran al niño el juego de química y lo dejan experimentar para que «el chiquillo desarrolle sus capacidades», y cuando, finalmente, el niño decide poner en práctica alguno de sus descubrimientos, la mitad de la familia termina envenenada con unos polvitos blancos mezclados con el café con leche de por la mañana. Claro que, la otra mitad, la superviviente, se hará multimillonaria con el patético invento del escuincle, y cuando por fin la sociedad se da cuenta de que niños pijos jugando con la vidas de los demás se hacen ricos a costa del padecimiento ajeno… viene Papá Estado y nos hacemos todos comunistas.
Y a todo esto no es casualidad que el 17 de octubre sea el Día Internacional contra la Pobreza.
Por hoy también es el Día de Acción Bloguera en contra de la Pobreza. En verdad no sé que podemos hacer tú o yo desde nuestros blogs, lo que sí sé es que no puedo quedarme callado porque no quiero que mi silencio sea cómplice de los millones de asesinatos que se cometen a diario sin usar lo que conocemos como violencia.
Cada segundo muere un niño de hambre en el mundo y no hay nadie, físicamente, disparándole un tiro en la nuca, pero no dejo de imaginar zopilotes volando alrededor de su cadáver con el símbolo del dolar en sus ojos, de buitre negro, de perro azul.
