Nota del Editor

Cuando leía Gallimard me trasportaba, inevitablemente, a París, a Montparnasse, al cementerio de Cronopios, y acababa borracho de Absenta. Al

Seguir leyendo

Princesa

No me considero un hombre posesivo, pero era mía, mía, mía. Por eso me pareció inconcebible que fuera él quien

Seguir leyendo